De Argentina a Alaska en moto

Ellxs son Brenda y Emma. Llevan 18 meses arriba de una pequeña moto atravesando todo nuestro continente. Con tan solo dos ruedas y muchas ganas de viajar, lograron llegar hasta Alaska. Les compartimos la entrevista que les hicimos y esperamos que sirva de inspiración para todxs aquellos que desean embarcarse en una aventura similar!

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¿Por qué decidieron viajar hasta Alaska?

BREN: En realidad fueron muchos los motivos. Por mi parte, había terminado la facultad y sabía que antes de empezar a ejercer algo asociado a la carrera, quería viajar. Un poco ese miedo de no saber qué hacer cuando te recibís. Necesitaba un cambio en mi vida. Más allá de todo y de que me sentía muy feliz en Mar del Plata, sabía que quería viajar y que este era el momento en el que necesitaba y quería hacerlo. 

EMMA: Alaska era un destino lejano e impensable. Quizás fue una meta superficial. En ese momento mi vida necesitaba un cambio. Quería saber qué había afuera. Por supuesto, sonaba demasiado loco e impresionante recorrer este hermoso continente en una pequeña moto junto a Bren. Ver vídeos de montones de viajeros en motos chicas que andaban por todos lados, me motivaba a pensar en mi meta y en que era posible ¿Por qué no podía yo? Mi vida, como mucho, se basaba en 30 km a la redonda. El mundo es demasiado grande como para que uno solo se quede en ese espacio. Tenía ganas de vivir cosas fantásticas, como las que veía en esos vídeos. Tenía ganas de conocer mi límite. Si tenía un problema, ver si era capaz de resolverlo. Probar comidas de todos lados. Quería experimentar. Realmente veía todo mal. Mi trabajo no era bueno, mi día no era bueno, mi sueldo no era bueno. Veía todo mal porque yo estaba mal. No era la vida que quería…

¿Por qué en moto y no en otro medio de transporte?

BREN: Emma ya tenía la moto hace un par de años y es apasionado con eso. Su viaje siempre fue pensado en moto. Creo que para este viaje nunca hubo otra opción. En mi caso, yo me había subido muy pocas veces a una moto en toda mi vida y desconocía absolutamente todo sobre el tema. Yo me sume en su viaje, por lo que para mí significaba una aventura y un desafío. Para él siempre fue un sueño poder realizar un viaje en su moto.

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¿Qué cosas buenas y malas tiene viajar en moto?

BREN: Lo positivo es que es económica. Un viaje en moto te permite desplazarte muchos kilómetros sin necesidad de gastar tanto dinero. Además, te da la independencia de ir para cualquier lado y estacionar donde quieras, por ejemplo. Es muy útil cuando entramos a una gran ciudad y también cuando vamos a hacer caminos alternativos de tierra. Sentir el aire fresco en el cuerpo te da una sensación de libertad que no tiene explicación. Respecto a lo negativo, estás mucho más expuesto al clima. Por eso es importante estar bien equipado para no pasarla mal. Necesitás contar con ropa impermeable para lluvia y ropa con protecciones por si hay caídas y demás cosas, pero la verdad que nosotros no siempre estamos tan preparados jajaja… Y lamentablemente, en algunos lugares, a los motociclistas no los respetan, por lo que puede ser peligroso andar en moto.

¿Cómo hacen para bancársela arriba de la moto? Debe ser duro…

BREN: Si hace frío lo que hacemos es vestirnos como una cebolla, en capas. Ahora mismo en Norteamérica usamos dos calzas, el pantalón de moto con protecciones, y por último un impermeable. Arriba: Remera térmica, dos buzos, campera con protección, y otras tres camperas finitas encima. Doble par de guantes, doble par de medias, botas y arriba una especie de botas de latex impermeables. Es todo un desafío, son como 45 minutos vistiéndonos.

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Me imagino que serán muchas cosas, pero ¿Qué se aprende viajando de esta manera? ¿Qué cosas buenas o positivas se llevan de esta experiencia?

BREN: Creo que la mejor manera de responderla es con esta autoreflección de hace unos meses atrás:

Hoy me pregunto qué aprendí en este año. 

Que la familia y los amigos son lo más importante que tengo. Que sin ellos nada de todo esto es posible. Me apoyo día a día en la gente que amo. Son mi sostén. Para lo que necesite ellos van a estar ahí, más allá de los miles de kilómetros. Y soy muy afortunada de tener una familia como la que tengo.

Que las personas que menos tienen son las que más dan. Sin esperar nada a cambio te ofrecen lo que tienen con tal de ayudarte a cumplir tu sueño. Y se sienten plenamente felices de ayudarte. Y uno no sabe cómo agradecer eso. Las palabras muchas veces no alcanzan.

Que siempre que uno anhela algo y pelea por eso, creyendo en lo que cada uno cree, dios, energía, lo que sea, las cosas se logran, se cumplen.

Que las personas de este mundo somos muy diferentes. No todos tienen que amar viajar como nosotros. Cada uno es libre de elegir lo que quiere para su vida, y por eso no hay que juzgar a nadie. Simplemente entender que las prioridades de los demás pueden y son diferentes que las nuestras.

Que la vida es una, y hay que vivirla. Seguir las corazonadas, ser espontáneo. A veces lo menos planeado es lo que mejor sale. Cuando uno siente que es el momento, que hay que arriesgarse, hacerlo. Nosotros creímos que era el momento.

Que la confianza, la complicidad, el respeto y la diversión son la base de cualquier tipo de relación.

Que tengo que ser yo misma. Amándome con mis virtudes y defectos. Y buscando mi “mejor versión”.

Que amo mi país y mi ciudad. A pesar de todos sus defectos y miles de crisis, problemas, desigualdades. Aprendí a valorar aún más lo bueno de mi país, y sentirme orgullosa de eso. Que el trabajo no tiene que consumirle la vida a nadie. La vida es solo una.”

Hoy agrego: Que somos energía. Si tenemos buena onda nos pueden pasar cosas extraordinarias. Solo hay que estar predispuestos.

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¿Cómo hicieron para financiarse el viaje?

BREN: Salimos con 2500 dólares de ahorros que teníamos entre los dos, y en Ecuador nos quedamos sin dinero, así que tuvimos que empezar a generarlo viajando. Principalmente trabajamos vendiendo artesanías y fotos del viaje.

¿Cuáles son las principales dificultades que tuvieron que pasar?

BREN: Si diría que todo es perfecto mentiría. Lo peor que nos pasó fue que Emma se enfermó en Perú. Estuvo en un hospital internado por 5 días y no fue nada bueno. Y después algún que otro inconveniente con la moto, reparaciones y demás. Pero nada que no pueda solucionarse.

¿De qué países se llevaron un mayor impacto/recuerdo? ¿Por qué?

BREN: Nunca olvidamos el “choque cultural” que sentimos al cruzar Bolivia. El altiplano andino tiene una cultura muy muy diferente. Fue increíble viajar por dos meses inmersos en sus formas de vida. A veces quisiera poder hacer un resumen de cada país, pero es muy difícil. Nunca vamos a cansarnos de remarcar la calidad de gente que hemos conocido. Eso es lo más destacable del viaje.

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Si hay algo que no falta en un viaje como el de ustedes son anécdotas ¿Hay alguna que quieran compartir?

BREN: Estábamos en Panamá yendo a unas termas con un amigo que también viaja en moto y decidimos acampar en el medio de la nada, al lado de un río. A la noche hicimos una fogata, cocinamos unos fideos con tuco y nos tomamos unas birras. Después de hablar sobre la vida y las historias que surgen alrededor de una fogata, nos fuimos a dormir. A la noche siento una linterna que nos alumbra en la carpa y me despierta. Pienso: “¿Quién puede estar acá a esta hora? Ya está, nos van a matar y a robar los órganos o algo así. Totalmente indefensos.” Así que lo despierto como loca a Emma y le digo que alguien afuera nos alumbró con una linterna, que le ponga el pecho a las balas y saque a quien sea que haya. Emma sale de la carpa, todo dormido y fastidioso, porque yo lo venia despertando hacía varias noches con que sentía ruidos extraños fuera de la carpa. Así que para que yo duerma tranquila, salió a chequear que todo estaba bien. De repente, se mete rajando de nuevo adentro y dice: “ai boluda, hay algo o alguien ahí afuera. No sé qué es. Se esconde adentro de la bolsa de dormir y con la cabeza tapada.” Yo casi entro en shock ¿Qué vio que está tan asustado? ¡Nunca lo había visto así! Le pregunto: “¿Qué viste? ¿Cómo algo o alguien? ¿Un animal o qué?” Y él me decía: “No sé qué es, es bajito, es algo extraño, está como buscando algo en donde estaba nuestra fogata y tiene una luz que apunta al piso. No supera los 30 cm y hace movimientos extraños. Igual la cosa no me vio” Para él, era un duende o algo así (venia insistiendo con el tema de los duendes hacía semanas).
Entonces le digo que agarre un cuchillo, despierte a José, nuestro amigo, y vayan a ver qué es. Y emma grita: “JOSEEEEE Hay alguien afuera!!! Salí ya!!!!” Y emma salió. José, entre que se despertó, se puso los calzones y abrió la carpa tardó mucho. Emma ya estaba encima de la cosa. Y en ese momento una voz empieza a hacer ruidos raros. No entendíamos lo que nos decía. Hasta que por fin se acercó y vió que era un señor anciano, pescando, a las 4 de la mañana, con una linterna en la boca, dentro de un pozo. Por eso, parecía enano. Así que todo fue una anécdota, sin duendes y estallados de risa nos fuimos a dormir.

 

¿Extrañan algo de todo lo que dejaron atrás?

BREN: En mi caso, es difícil no estar físicamente presente y no poder vivir de igual forma el crecimiento de la hija de una amiga, o poder compartir una birra, o un asado con amigos o la familia. Extraño mucho dar clases y a mis alumnas. Me costó demasiado dejarlo, pero están en muy buenas manos ahora. Y yo soy feliz haciendo esto en este momento. A veces uno tiene que sacrificar algunas cosas para obtener otras.

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EMMA: Sí, se extraña mucho… Uno viajando ve cosas diferentes, prueba sabores diferentes y eso es genial, pero un asado argentino es difícil de conseguir afuera de casa. No por el asado en sí, es el momento. Realmente en argentina todo es un ritual y para mí eso lo hace muy especial. Los cambios de la gente que amas, que no vas a poder ver. Saber que cuando vuelvas tu sobrino va a ser totalmente diferente.

¿Qué consejo le darían a las personas que quieren emprender un viaje parecido al de ustedes?

BREN: Que se animen, lo importante es tomar el impulso. La ruta, el camino y la gente te guían. Y cuando empezás, ya está. Después todo fluye solo.

Ya llegaron a Alaska, ¿Ahora qué sigue? ¿Vuelven a Argentina? ¿Tienen algún proyecto en mente a futuro?

BREN: En principio vamos a ir bajando. Si todo sale bien queremos llegar hasta Panamá otra vez porque algunos países de Centroamérica los pasamos un poco rápido. Pero también tenemos algunos otros planes en mente. Quizá Australia. Quizá Europa. Quizá África. Nadie sabe, menos nosotros.

Por último, ¿Me podrían contar qué recorrido hicieron?

Recorrimos el norte argentino y cruzamos por el famoso paso de Jama a Chile. De ahí Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia. Como desde allá no hay ruta por tierra, mandamos la moto en barco a Panamá. De ahí fuimos a Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala. Cruzamos México, hicimos la península de Yucatan, atravesamos EEUU por Arizona y tomamos toda la costa oeste hasta Portland. Subimos a Canadá por British Columbia y Yukon hasta Alaska. Y de ahí empezamos a bajar de nuevo a Canada por Alberta. Ahora andamos por las montañas de Montana en EEUU.

Para seguir conociendo la historia de Emma y Brenda, seguilos en sus redes sociales!

FB: https://bit.ly/2OMkzBx

IN: https://bit.ly/2Pjgi5G

 

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